Midiendo fuerzas

En el plano internacional la principal noticia de los últimos días ha sido la tensión que ha generado el régimen de Corea del Norte al romper el pacto de no agresión que mantenía con Corea del Sur desde la década de los cincuenta del siglo pasado. Por lo que todos los comentarios y análisis nos sitúan en un momento histórico complejo y calcado de la guerra fría, donde las amenazas de carácter bélico, los discursos antiimperialistas y la carrera armamentista se ponen de relieve con un solo objetivo: medir fuerzas. 061003_north_korea_south_ko

Para entender lo que sucede en el conflicto de las dos Coreas es necesario retroceder al mes de febrero del presente año, el cual ha sido determinante y explica muchas cosas de lo que ahora sucede. El 12 de febrero el ejército de Corea del Norte realizó una importante prueba nuclear subterránea que causó la condena de potencias como Japón, Estados Unidos y Rusia, quienes calificaron como una seria provocación lo realizado por el régimen del joven Kim Jong-un, lo cual como todos conocemos le costó una seria sanción por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que trató la situación a finales de febrero e inicios de marzo.

Y por último, la posesión de Park Geun-hye como la primera presidenta de Corea del Sur, elegida de manera democrática, de corte conservador y en su política exterior muy cercana a los intereses de Estados Unidos de América.

Es aquí donde encontramos dos perfiles antagónicos que dirigen tanto a Corea del Norte y Corea del Sur, y que su fricción y deseo por medir fuerzas son los que producen el conflicto de estos días.

En el primer caso se trata de un joven que no supera los treinta años y que sustenta su cargo de mandatario en la designación realizada por su padre, el dictador y “líder supremo”, Kim Jong-II, como su sucesor. Muchos pensaron que al tener una educación europea, pues estudió en Suiza, su posición sería diferente y empezaría con un proceso de apertura de Corea del Norte hacia el mundo, pese a ello fiel a su tradición familiar ha continuado con el desarrollo de su arsenal nuclear tanto para la generación energética así como para proteger su soberanía.

1364720387_852503_1364720734_noticia_normalFrente a este polémico perfil, encontramos a la hija del ex dictador Park Chung-hee, quien gobernó Corea del Sur durante las décadas del sesenta y setenta del siglo pasado, respectivamente; a diferencia de su padre, Park Geun-hye, accedió a la presidencia a través de elecciones generales donde obtuvo más del 51% de los votos, dentro de su programa de gobierno se encuentra el fortalecimiento de la clase media así como el apoyo a las pequeñas y medianas industrias para que se sumen al “milagro económico coreano”.

La mayor parte de analistas internacionales concuerdan al señalar que la tensión generada estos días entre las dos Coreas es la reactivación de un conflicto que lleva más de medio siglo sin solución. Pese a ello la radical posición desde Pionyang suma un elemento no convencional en el manejo de las relaciones internacionales de la región y se trata de la inestabilidad y desconocimiento de los intereses que podría tener Kim Jong-un.
Nada está dicho y será determinante la postura que tome China en el conflicto, sobre todo su presidente Xi Jinping, quien no desea iniciar su período con problemas en la región. Lo cual la convierte en potencia no solo económica sino también política.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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