Estado observador

Hace pocas semanas Israel inició una operación militar de grandes proporciones en contra de fuerzas palestinas, supuestamente repeliendo un ataque en el cual la respuesta fue del todo desmedida así como el medio empleado, esto es cohetes de corto alcance frente a grandes arsenales.

Palestina

Estrategia trazada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la cual tuvo dos propósitos fundamentales: el primero netamente electoral, unir a su pueblo contra su enemigo común  y por supuesto mostrarse superiores bajo su liderazgo, así como poner en tema de debate nuevamente la “seguridad” y demostrar que solamente él y su partido son capaces de manejarlo. Y por otro lado anticiparse al pedido que realizaría Palestina en la sede de las Organización de Naciones Unidas, ONU, de ser considerado como Estado observador.

Hasta el momento todo demuestra que en esta ocasión Netanyahu se equivocó y sus cálculos internos y externos fracasaron, pues Palestina apareció frente a la comunidad internacional como la nación atacada y perseguida, lo cual sin duda repercutió en la votación de la Asamblea General de la ONU la semana pasada.

Merece la pena destacar cuáles son las ventajas y sobre todo oportunidades que con este nuevo “estatus” alcanza Palestina y que tienen como base la capacidad de ejercer una serie de derechos propios de un Sujeto de Derecho Internacional como un Estado. Si usted amigo lector no está familiarizado con el término “Estado observador”, de pronto todo se aclare si le digo que el Estado de la ciudad del Vaticano tiene dicho estatus, por lo que lo alcanzado por Palestina es realmente importante pese a que muchos quieran minimizarlo.

Desde ahora Palestina tiene pleno derecho para formar parte de Organizaciones Internacionales, en particular de aquellas que dependen de Naciones Unidas, de la misma forma todos los países que votaron a favor de su incorporación como Estado observador, tácitamente lo reconocen, en consecuencia pueden en cualquier momento ejercer su derecho de legación, es decir enviar y recibir funcionarios diplomáticos así como suscribir tratados internacionales.

Mientras que en el plano de su conflicto con Israel, las potencialidades de este reconocimiento se centran en la capacidad de aplicar a su favor principios del Derecho Internacional Humanitario, así como aquellos propios del Derecho Penal Internacional y la correspondiente competencia de la Corte Penal Internacional una vez que ratifique el Tratado de Roma.

Claro está que una situación totalmente distinta será alcanzar la categoría de “Estado de pleno derecho” de la ONU, pues para ello requiere que la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad lo admita, siempre y cuando cumpla con un requisito bastante subjetivo, ser: “… amantes de la paz que acepten las obligaciones consignadas en esta Carta, y que, a juicio de la Organización, estén capacitados para cumplir dichas obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo”.  Pese a todo, la comunidad internacional se ha pronunciado y es un importante primer paso.

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